BENGOA HISTORIA DEL PUEBLO MAPUCHE PDF

La historia no estaba dejada a la improvisacibn, ni a1 buen recuerdo de unos pocos; era una actividad reglamentada por la sociedad; tenia sus especialistas, y no se permitian las interpretaciones antojadizas. Un c6digo estricto reglamentaba su us0 social. Habia ceremonias en quc 10s liueipife relataban a1 pueblo, sentado en redondel, ]as historias de 10s antiguos, IlamAndolo a defender sus tierras, tal como lo habian hecho sus antepasados. Hoy dia eso se ha perdido.

Author:Maukus Tumi
Country:Comoros
Language:English (Spanish)
Genre:History
Published (Last):14 January 2012
Pages:11
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ISBN:817-2-68032-909-4
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Con todos ellos discu- ti las principales hip6tesis aqui planteadas. Agradezco especialmente a 10s dirigentes indigenas su entusiasmo en la realizaci6n de esta historia, y les pido excusas por 10s defectos que pueda tener. Debo mencionar especialmente a don JosC Luis Huilca- min, con quien recorrimos detalladamente la Provincia de Malleco.

El me ensefi6 buena parte de lo que s6 sobre la sociedad mapuche y su historia. Con el entonces presidente de Ad Mapu, Mario Curihuentro, recorrimos Boroa y Huillio; Melillin Painemal, vicepresidente del Con- greso Mundial de Pueblos Indigenas, nos ubic6 en el medio hist6rico y con 61 discutimos largamente las interpretaciones que haciamos.

JosC Santos Millao ley6 una primera versi6n y nos hizo valiosos comentarios; Jose Luis Levi fue nuestro guia en la parte precordillerana del Malleco, sus antepasados arribanos ; con Isolde Reuque, visitamos a territorio de 10s caciques de Truf Truf, y Sergio Melinao nos condujo a 10s descen- dientes del gran guerrero Esteban Romero.

Deberiamos agradecer a mu- chos mds que nos dieron horas de su tiempo, y que pusieron esperanzas en la fidelidad de nuestro relato; espero no defraudarlos. A todos ellos mi reconocimiento. Debo agradecer a las personas que leyeron el borrador y me hicieron detalladas correcciones, Bernard0 Subercaseaux y Francisco Vergara. Finalmente agradezco a Paulina Matta su dedicaci6n en la correcci6n y edici6n del texto.

Acerca de una sociedad que no soporta la existencia de gente diferente. De un pais espafiol, criollo, europeo, cristiano occidental, que se dice civilizado y trata de acabar con 10s birbaros, 10s salvajes, 10s hombres que deambu- lan libremente por las pampas y cordilleras del sur del continente.

Ellos se defendieron del salvajismo civilizado; hicieron lo que pudieron, vivie- ron como mejor supieron, pelearon hasta el cansancio, y terminaron por morir y ser vencidos por el progreso.

Esta guerra inicua, que nuestros gloriosos ejkrcitos republicanos emprendieron en la segunda mitad del siglo pasado, fue guiada por la intolerancia: el derecho de quien se Cree civilizado a combatir la barbarie, en nombre de banderas y santos coro- nados de las mitologias del progreso de la humanidad.

La historia de 10s que no aceptaron ha sido silenciada. Hay, a1 pa- recer, una definida tendencia a identificar la historia humana con la historia de 10s vencedores; 10s vencidos -tantas veces percibidos como birbaros- no Suelen tener historia, o su historia es absorbida por el triunfalismo de 10s vencedores. Quedan asi en la memoria, cuando han quedado, como curiosas especies que no lograron sobrevivir, o perdien- do la propiedad de sus aportes a1 desarfollo del hombre, u ocupando un lugar en la mitologia del vencedor, donde personifican fantasmales fuerzas del mal, del pasado, de la monstruosidad que el progreso de 10s pueblos debe desterrar.

Es lo sucedido con el pueblo mapuche en nuestras historias, las que nos han hecho olvidar que en 61 habia familias, amores, sentido del honor, moral intachable; en fin, vida hurnana en toda su complejidad. Nuestro intento ha sido rescatar esta historia olvidada, negada, silen- ciada por nuestras culturas intolerantes. Cada frase, cada relato, cada episodio recuperado, es un alegato Ctico que rechaza la intolerancia y afirma el derecho de 10s pueblos a ser como quieren ser, a vivir de acuer- do a sus propias modalidades sociales.

No solamente importa que hayan muerto muchas personas, que se pueda hablar de genocidio o etnocidio; importa mis aun que se siga pensando en forma intolerante.

Hoy son otros, diferentes, llenos de pena, rabia y tragedia, fruto de la pobreza de la derrota. En ellos encontramos la experiencia hist6rica de un pueblo que sigue teniendo conciencia de serlo. Nos relataron las batallas, 10s recuer- dos del viejo cgcique, sus cantos entonados con voz ronca antes de em- prender un largo viaje.

Completamos esos relatos, la memoria del pue- blo, su tradici6n oral, con documentos de la Cpoca que fueron preci- sando fechas y lugares, olvidados porque no tenian la importancia Sufi- ciente para dejarles hueco en la memoria escasa.

Asi se fue hilvanando una historia, compuesta de muchas historias, de heroismos, de traicio- nes, de victorias parciales y derrotas; una historia que sabemos c6mo termin6. La hemos reescrito con la pasi6n 6tica de quien defiende el derecho de un pueblo a ser soberano, y fustiga la incomprensih into- lerante que conduce a1 humano a la perversidad y la muerte.

Per0 era lo que me conversaban mis abuelos. Hubo una gran agua, el mar se salia, se desbordaban 10s rios y se llenaron todos 10s campos. Ellos se salvaron porque se subian a 10s cerros. Y hacian cantaritos que se ponian en la cabeza porque la lluvia era muy fuerte. Y aqui llovii, mis de tres meses sin parar.

Y murieron 10s anirnales, 10s chan- chos y las gallinas. Y las casas fueron llevadas por el agua. Entonces hicieron un Nguillatdn para poder calmar el agua, y seguramente nuestro Seiior 10s escuchd porque se calmaron las aguas. Todos 10s mapuches se subieron a un cerro que queda al otro lado del Bio-Bio y de alli despuis se esparcieron por la tierra y la poblaron.

Asi comenzaba a contarnos la historia del pueblo mapuche un mcia- no y culto descendiente de 10s caciques de Malleco. El diluvio indica el comienzo de 10s tiempos. A1 parecer, no hay noticias en su cultura acerc? El relato del diluvio es el mito original de un pueblo ya establecido en las regiones del sur, cuya vjda como naci6n -poblar la Tierra- comienza a partir de esa cathstrofe. La historia de 10s pueblos que habitan hasta hoy estas tierras de Chi- le, comienza con la lucha feroz de 10s elementos desatados.

El mar, el agua y la montaiia, elementos centrales de esta geografia, aprisionan a1 hombre como entre dos tenazas, el Mal y el Bien, disputhndose estas es- trechas tierras. Hombre y na- turaleza, religih, cultura y sociedad, vida y muerte, objetos vivos e inertes, surgen de este mismo momento fundador 1.

Alll en el mar, en lo mis profundo vivia una gran culebra que se llamaba Cai Cai. Las aguas obedecian las ordenes del culebr6n y un dia comenzaron a cubrir la tierra.

Habia otra culebra tan poderosa como la anterior que vivia en la cumbre de 10s cerros. Vcrsioncs de este mito se cncucntran cn todos 10s textos de mitos y leycndas araucanas vcr bibliografia. Hcmos rccogido varias versiones, siendo las dos que aqui transcribimos las prototipicas. No cs cl objetivo de cstc trabajo hacer un cstudio sobrc estos mitos. En la tradici6n oral mapuchc un buen relato completo de la historia del pueblo comicnza con el mito de origcn. Respe- tamos CSd tradici6n.

Muchos mapuches no lograron subir a1 cerro y murieron transformindose en peces. El agua subia y subia,.

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Bengoa -Historia Del Pueblo Mapuche 1

Con todos ellos discu- ti las principales hip6tesis aqui planteadas. Agradezco especialmente a 10s dirigentes indigenas su entusiasmo en la realizaci6n de esta historia, y les pido excusas por 10s defectos que pueda tener. Debo mencionar especialmente a don JosC Luis Huilca- min, con quien recorrimos detalladamente la Provincia de Malleco. El me ensefi6 buena parte de lo que s6 sobre la sociedad mapuche y su historia.

JOANNA BOURNE MY LORD AND SPYMASTER PDF

Bengoa, José

Height of a chemamull Mapuche funeral statue compared to a person. One of the best-known arts of the Mapuche is their textiles. Knowledge of both weaving techniques and textile patterns particular to the locality were usually transmitted within the family, with mothers, grandmothers, and aunts teaching a girl the skills they had learned from their own elders. Women who excelled in the textile arts were highly honored for their accomplishments and contributed economically and culturally to their kinship group. A measure of the importance of weaving is evident in the expectation that a man give a larger dowry for a bride who was an accomplished weaver. Numerous sixteenth-century accounts describe their bartering the textiles with other indigenous peoples, and with colonists in newly developed settlements.

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