ISIS SIN VELO DE HELENA BLAVATSKY PDF

Y en ese vuelo trataba yo de interpretar y de saber. Nos dan hechos que debemos investigar, no afirmaciones que debemos creer sin pruebas. Por eso se adoraba a Dionisos, el sol nocturno, con preferencia a Helios, el dios diurno. Tales hombres reniegan de Dios y quisieran de un golpe privar de alma a la humanidad. Hasta que vuestra R. Como lo de arriba es lo de abajo.

Author:Arashilmaran Daigore
Country:Anguilla
Language:English (Spanish)
Genre:Science
Published (Last):5 February 2007
Pages:166
PDF File Size:1.61 Mb
ePub File Size:1.27 Mb
ISBN:962-7-97865-639-8
Downloads:38323
Price:Free* [*Free Regsitration Required]
Uploader:Telar



Arbolemos en los muros nuestras ondulantes banderas. Rey Enrique VI. He consagrado mi vida al estudio del hombre, de su destino y de su felicidad. Segn se nos dice, hace diez y nueve siglos que la divina luz del cristianismo disip las tinieblas del paganismo, y dos siglos y medio que la refulgente lmpara de la ciencia moderna empez a iluminar la obscura ignorancia de los tiempos.

Se afrma que el verdadero progreso moral e intelectual de la raza se ha realizado en estas dos pocas. Que los antiguos flsofos eran sufcientemente sabios para su tiempo, pero poco menos que letrados en comparacin de nuestros modernos hombres de ciencia. En la antigedad, el embrutecimiento era regla, la virtud y el espiritualismo excepcin.

Ahora, el ms empedernido puede conocer la voluntad de Dios en su palabra revelada; todos los hombres desean ser buenos y mejoran constantemente.

Tal es la proposicin: qu nos dicen los hechos? Por una parte, un clero materializado, dogmtico y con demasiada frecuencia corrompido; una hueste de sectas y tres grandes religiones en guerra; discordia en lugar de unin; dogmas sin pruebas; predicadores efectistas; sed de placeres y riquezas en feligreses solapados e hipcritas, por exigencias de la respetabilidad.

Esta es la regla del da; la sinceridad y verdadera piedad la excepcin. Por otra parte, hiptesis cientfcas edifcadas sobre arena; ni en la ms sencilla cuestin, acuerdo; rencorosas querellas y envidias; impulso general hacia el materialismo; lucha a muerte entre la ciencia y la teologa por la infalibilidad: Un conficto de pocas. En Roma, que a s propia se llama centro de la cristiandad, el putativo sucesor de Pedro mina el orden social con su invisible pero omnipotente red de astutos agentes, y les incita a revolucionar la Europa en favor de su supremaca espiritual y temporal.

Vemos al que se llama Vicario de Cristo, fraternizar con los musulmanes, contra una nacin cristiana, invocando pblicamente la bendicin de Dios para las armas de quienes por siglos resistieron a sangre y fuego las pretensiones del Cristo a la Divinidad. En Berln, uno de los mayores focos de cultura, eminentes profesores de las modernas ciencias experimentales han vuelto la espalda a los tan encomiados resultados del progreso en el perodo posterior a Galileo, y han apagado tranquilamente la luz del gran forentino, con intento de probar que el sistema heliocntrico y la rotacin de la tierra son sueos de sabios ilusos: que Newton era un visionario y todos los astrnomos pasados y presentes, hbiles calculadores de fenmenos improbables.

Entre estos dos titanes en lucha, ciencia y teologa, hay una muchedumbre extraviada que pierde rpidamente la fe en la inmortalidad del hombre y en la Divinidad, y que aceleradamente desciende al nivel de la existencia animal. Tal es el cuadro actual iluminado por la meridiana luz de esta era cristiana y cientfca!

Fuera de estricta justicia condenar a lapidacin crtica al ms humilde y modesto autor, por rechazar enteramente la autoridad de ambos combatientes? No deberamos ms bien tomar como verdadero aforismo de este siglo, la declaracin de Horacio Greeley: No acepto sin reserva la opinin de ningn hombre, vivo o muerto?

NOTA: Recuerdos de una vida ocupada, p. Suceda lo que suceda, sta ser nuestra divisa, y tomaremos este principio por lema y gua constante en la presente obra. Blavatsky, Helena Petrovna - Isis sin Velo 12 Entre los muchos frutos fenomnicos de nuestro siglo, la creencia de los llamados espiritistas ha brotado de entre las vacilantes ruinas de la religin revelada y de la flosofa materialista; porque al fn y al cabo es la nica que depara posible refugio, a manera de transaccin entre ambas.

No es maravilla que nuestro soberbio y positivo siglo haya mal acogido a los inesperados espectros de la poca anterior al cristianismo. Los tiempos han cambiado de manera extraa, y no ha mucho, un conocido predicador de Brooklyn, deca acertadamente en un sermn que si de nuevo Jess viniera y hablara en las calles de Nueva York, como en las de Jerusaln, lo llevaran a la crcel NOTA: Henry Ward Beecher.

Qu acogida haba de esperar, pues, el espiritismo? Lo misterioso y extrao no atrae ni seduce a primera vista. Raqutico como nio amamantado por siete nodrizas, llegar a la adolescencia lisiado y mutilado. Sus enemigos son legin y sus amigos puado. Por qu as? Cundo fue aceptada una verdad a priori? Los campeones del espiritismo exageraron fanticamente sus cualidades, y no echaron de ver sus indudables imperfecciones. La falsifcacin es imposible sin modelo que falsifcar. El fanatismo de los espiritistas prueba la ingenuidad y posibilidad de sus fenmenos.

Nos dan hechos que debemos investigar; no afrmaciones que debamos creer sin pruebas. Millones de personas razonables no sucumben fcilmente a colectivas alucinaciones. Y as, mientras el clero interpreta tendenciosamente la Biblia, y la ciencia promulga Cdigos acerca de lo posible en la naturaleza, sin dar odos a nadie, la verdadera ciencia real y la verdadera religin caminan con majestuoso silencio hacia su futuro desarrollo.

Todo lo referente a los fenmenos descansa en la correcta comprensin de la flosofa antigua. Adnde acudir en nuestra perplejidad sino a los antiguos sabios, desde el momento en que, so pretexto de superchera, los modernos nos niegan toda explicacin? Preguntmosles qu conocen de la verdadera ciencia y religin, no en lo concerniente a meros pormenores, sino respecto a los amplios conceptos de estas dos gemelas, tan fuertes cuando unidas como dbiles cuando separadas. Adems, mucho nos aprovechar comparar la tan encomiada ciencia moderna con la antigua ignorancia, y la teologa perfeccionada con la Doctrina Secreta de la antigua religin universal.

Quizs encontremos as un campo neutral donde relacionarnos ventajosamente con ambas. La flosofa platnica es el ms perfecto compendio de los abstrusos sistemas de la antigua India, y la nica que puede ofrecernos terreno neutral.

Aunque Platn muri hace veintids siglos, los intelectuales todava se ocupan de sus obras. Platn fue, en la plena acepcin de la palabra, el intrprete del mundo, el flsofo ms grande de la era precristiana, que refej felmente en sus obras el espiritualismo y la metafsica de los flsofos vdicos, que le precedieron millares de aos.

Vyasa, Jaimini, Kapila, Vrihaspati y Sumantu infuyeron indeleblemente al travs de los siglos en Platn y su escuela. Con esto probaremos que Platn y los sabios de la India tuvieron la misma revelacin de la verdad. No prueba su pujanza, contra las injurias del tiempo, que esta sabidura es divina y eterna? Platn ensea que la justicia permanece en el alma de su poseedor, y que es su mayor bien.

Los hombres admitieron sus derechos trascendentes en proporcin de su inteligencia. Y sin embargo, los comentadores de Platn desdean casi unnimemente los pasajes probatorios de que su metafsica tiene slidos cimientos y no se funda en especulaciones. Platn no poda aceptar una flosofa sin aspiracin espiritual.

Ambas cosas se armonizan en l. Slo consideraba como flsofos sinceros, o estudiantes de verdad, a quienes posean la ciencia de las realidades en oposicin a las apariencias; de lo eterno en oposicin a lo transitorio; de lo permanente en oposicin a cuanto alternativamente crece, mengua, nace y perece. Aunque nuestros sentidos corporales no pueden percibir esta eterna esencia de las cosas, pueden comprenderla cuantos por no ser completamente obtusos quieran comprenderla. A vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos o22o no les es dado Por eso les hablo por parbolas; porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden NOTA: S.

Muchos han puesto en tela de juicio y aun han negado los misterios; y Lobeck, en su Aglaophomus, llega al extremo de decir que estas sagradas ceremonias slo servan para cautivar la imaginacin.

Cmo Atenas y Grecia hubieran acudido durante ms de veinte siglos cada cinco aos a Eleusis, si los misterios fueran farsa religiosa? Agustn, obispo de Hipona, declara que las doctrinas neoplatnicas son las esotricas y originales doctrinas de los primeros discpulos de Platn, y diputa a Plotino por un Platn resucitado. Tambin explica los motivos que tuvo el gran flsofo para encubrir el sentido interno de sus enseanzas NOTA: Las acusaciones de atesmo, de adorar a divinidades extranjeras y corromper a la juventud ateniense, lanzadas contra Scrates, justifcan plenamente que Platn encubriera el verdadero sentido de sus enseanzas.

La peculiar jerigonza de los alquimistas tuvo indudablemente el mismo objeto. Los cristianos de toda secta, y especialmente los catlico-romanos, emplearon la crcel, el tormento y la hoguera contra cuantos enseaban las ciencias naturales en contradiccin con las teoras ortodoxas.

El Papa Gregorio el Grande prohibi por pagano el uso gramatical del latn. El crimen de Scrates fue descubrir a sus discpulos la doctrina secreta en lo que a los Dioses se refera. Esta doctrina se enseaba en los Misterios, y era un crimen capital revelarla. Tambin le acuso Aristfanes de introducir en la republica el nuevo dios Dinos, al que presentaba como Demiurgos o Artfce y seor del Sistema solar.

El sistema heliocntrico era tambin doctrina de los Misterios; y por esto cuando el pitagrico Aristarco lo ense pblicamente, declar Cleanto que los griegos deban haberle condenado por blasfemar contra los dioses Plutarco. Pero Scrates no fue iniciado, y, por lo tanto, no quebrant el sigilo de los Misterios. Respecto de los Mitos, declara Platn en el Gorgias y en el Phdon que son vehculos de grandes verdades muy dignas de aprender; pero los comentadores conocen tan poco al gran flsofo que se ven obligados a confesar que no saben dnde termina lo doctrinal y empieza lo mtico.

Platn desvaneca la popular supersticin de la magia y los demonios, y enunciaba las exageradas ideas de su tiempo en teoras racionales y concepciones metafsicas que tal vez no se acomoden al mtodo de raciocinio inductivo establecido por Aristteles; pero que satisfacen cumplidamente a cuantos se percatan de la elevada facultad del hombre, llamada intuicin, que nos da el criterio para conocer la Verdad.

Fundando sus doctrinas en la Mente Suprema, ensea Platn que el nous, espritu, o alma racional del hombre, fue engendrado por el Padre Divino, y es de naturaleza semejante y homognea a la Divinidad, y, por lo tanto, capaz de percibir las eternas realidades.

La facultad de contemplar la realidad directa e inmediatamente, slo es propia de Dios, y la aspiracin a este conocimiento es la flosofa propiamente dicha, o amor a la sabidura. El amor a la verdad es inherentemente el amor al bien, y si predomina sobre todo deseo del alma y la purifca por su asimilacin con lo divino y dirige las acciones del hombre, le eleva a participar de la Divinidad y le ensalza a semejanza de Dios.

Esta Blavatsky, Helena Petrovna - Isis sin Velo 14 ascensin, dice Platn en el Tetetus consiste en llegar a parecerse a Dios, y la asimilacin se efecta cuando, por medio de la sabidura, el hombre es justo y santo. La base de esta asimilacin es siempre la preexistencia del espritu o nous.

La alegora del carro con caballos alados del Phdrus, presenta a la naturaleza psquica doblemente compuesta del thumos o parte epithumtica, formada de substancias pertenecientes al mundo de los fenmenos, y el 0jort: thumoeides, la esencia enlazada con el mundo eterno.

La actual vida terrena es cada y castigo. El alma habita en la sepultura que llamamos cuerpo y en su estado de encarnacin, antes de recibir la disciplina educativa, el elemento espiritual o notico est dormido. La vida es ms bien sueo que realidad. Como los cautivos de la subterrnea caverna descrita en La Repblica, percibimos nicamente, con la espalda vuelta a la luz, las sombras de los objetos y creemos que son realidades actuales. Acaso no es sta la idea de Maya, o ilusin de los sentidos durante la vida fsica, rasgo caracterstico de la flosofa budista?

Si en la vida material no nos entregamos absolutamente a los sentidos, estas ilusiones despiertan en nosotros la reminiscencia del mundo superior en que ya hemos vivido. El espritu interno conserva un vago y obscuro recuerdo del anterior estado de bienaventuranza de que gozara y anhela instintivamente volver a l. Incumbencia de la Filosofa es libertarle de la esclavitud de los sentidos, por medio de la disciplina, y elevarle al empreo del puro pensamiento, a la visin de la verdad, bondad y belleza eternas.

Dice Platn en el Tetetus que el alma no puede encarnar en cuerpo humano, si antes no ha contemplado la verdad o sea el conjunto de todo cuanto el alma vea cuando habitaba en la Divinidad, con desprecio de las cosas que decimos que son, y la mira puesta en lo que REALMENTE ES. Por lo tanto, slo el nous, o espritu del flsofo o amante de la suprema verdad est dotado de alas, porque con su elevada capacidad retiene estas cosas en su mente, y al contemplarlas diviniza, por decirlo as, a la misma Divinidad.

El debido uso de las reminiscencias de la vida primera y el perfeccionamiento en los perfectos misterios lleva al hombre a la verdadera perfeccin. Entonces est iniciado en la sabidura divina. As comprenderemos por qu las ms sublimes escenas de los Misterios eran siempre nocturnas. La vida del espritu interno es la muerte de la naturaleza externa, y la noche del mundo fsico es el da del espiritual. Por esto se adoraba a Dionisio, el sol nocturno, con preferencia a Helios, el sol diurno.

Los Misterios simbolizaban la preexistente condicin del espritu y del alma, la cada de sta en la vida terrena y en el Hades, las miserias de esta vida, la purifcacin del alma y su restitucin a la divina bienaventuranza o reunin con el espritu.

Ten de Esmirna compara acertadamente la disciplina flosfca con los ritos msticos: A este propsito, dice que podemos considerar la flosofa como la iniciacin en los verdaderos arcanos y la instruccin en los genuinos Misterios.

La iniciacin abarca cinco grados: 1, la purifcacin previa; 2, la admisin en los ritos secretos; 3, la revelacin epptica; 4, la investidura o entronizacin; 5, en consecuencia de los anteriores, la amistad ntima, comunin con Dios y la felicidad dimanante de la comunicacin con seres divinos Platn llama epopteia, o visin personal, la perfecta contemplacin de lo aprendido intuitivamente o sean las verdades e ideas absolutas.

Tambin considera la coronacin como smbolo de la autoridad recibida de los instructores para conducir a otros a la misma contemplacin. El quinto grado es la mayor felicidad terrena y, segn Platn, consiste en asimilarse a la Divinidad, tanto como cabe en los seres humanos NOTA: Toms Taylor: Misterios bquicos y eleusinos, p. Nueva York. Bouton, Tal es el platonismo. Dice Emerson que de Platn arranca cuanto los pensadores escriben y discuten.

CRAIG LARMAN OOAD PDF

Helena Blavatsky

.

BUKA I BIJES PDF

ISIS SIN VELO. TOMO 1

.

AL ADAB AL MUFRAD URDU PDF

Blavatsky, Helena P. - Isis Sin Velo

.

FORCES OF HORDES EVERBLIGHT PDF

100 asombrosas revelaciones de H. P. Blavatsky en Isis sin Velo

.

Related Articles